Entre amigas y amigos nos cuidamos: Reducción de daño en fiestas.

Superar el prohibicionismo moral: cómo las juventudes costeñas pactan acuerdos concretos para celebraciones locales.

Reducción de Daños · Noviembre 2024 · 4 min de lectura

Las mayordomías y ferias patronales no tienen por qué convertirse en escenarios de riesgo. Conoce los 5 acuerdos de protección mutua que las juventudes costeñas pactan para cuidarse entre pares.

La fiesta como espacio de encuentro y riesgo

En Santa María Tonameca y Villa de Tututepec, las mayordomías patronales, las bodas campesinas y los torneos dominicales de básquetbol constituyen los momentos culminantes del tejido social. Sin embargo, en un contexto marcado por la escasez de alternativas de esparcimiento, la fiesta comunitaria suele convertirse también en un catalizador de consumo compulsivo de alcohol entre juventudes.

Las respuestas tradicionales de las instituciones suelen ser de corte punitivo: prohibición de venta a ciertas horas, sermones moralizantes en las aulas o presencia policiaca intimidatoria. Todas han demostrado una ineficacia rotunda.

“Si les decimos a las y los muchachos que nunca tomen una cerveza, simplemente lo harán a escondidas en caminos solitarios. Si les enseñamos a cuidarse en manada, regresan sanos a casa.” — Docente de bachillerato.

Los 5 pactos de autocuidado festivo

A partir de talleres participativos de reducción de daños organizados por Somos Viento A.C., las juventudes formularon sus propios acuerdos de protección comunitaria:

  • El pacto del regreso en grupo: Nadie se va solo de la fiesta. Se definen previamente rutas seguras y personas designadas para acompañar a quienes hayan consumido de más.
  • La regla del agua: Por cada vaso de bebida alcohólica, tomar un vaso con agua fresca para evitar la deshidratación severa en el clima caluroso de la costa.
  • Cero presiones machistas: Desnaturalizar el mandato de ‘aguantar tomando’ como prueba de masculinidad. Respetar de inmediato a quien decide no beber o detenerse.
  • Punto de apoyo comunitario: Identificar a personas adultas o compañeras de confianza a quienes acudir si alguien se siente vulnerable o desorientado.
  • Espacio seguro para descansar: Habilitar áreas con sombra, agua y ventilación antes de emprender el camino de regreso.

Un cambio cultural que echa raíces

La reducción de daños no promueve el consumo; reconoce la realidad para evitar pérdidas irreparables. Al colocar el autocuidado como un valor colectivo de solidaridad y lealtad entre amistades, las juventudes costeñas demuestran que la prevención más efectiva es la que nace de la autonomía.

Las redes comienzan con un encuentro.

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