En Somos Viento creemos que cuidar la salud mental de las juventudes es una responsabilidad compartida. Se construye todos los días en las familias, las aulas, los servicios de salud y los espacios comunitarios que hacen posible sentirse acompañado, escuchado y seguro.
Por eso desarrollamos el Modelo de Intervención Comunitaria SAM (Salud Mental y Autocuidado en Movimiento), una estrategia que busca fortalecer la capacidad de las comunidades para promover el bienestar, prevenir el consumo problemático de alcohol y detectar oportunamente situaciones de riesgo.
Más que un conjunto aislado de actividades, SAM es un modelo de trabajo estructurado a partir de tres pilares conceptuales rigurosos:
1. Detección temprana y consejería breve (SBIRT)
Retomamos la evidencia generada por los programas de Tamizaje, Intervención Breve y Canalización a Tratamiento (SBIRT), estándar internacional de salud pública que ha demostrado la eficacia de identificar riesgos a tiempo y brindar orientación cercana en espacios cotidianos antes de que las problemáticas escalen o se cronifiquen.
2. Enfoque de reducción del daño
Entendemos que las personas toman decisiones en contextos socioeconómicos complejos. La prevención es significativamente más efectiva cuando ofrece información científica veraz, fortalece habilidades prácticas para la vida y genera condiciones comunitarias para disminuir riesgos, en lugar de recurrir a discursos basados en el miedo, la culpa o la prohibición punitiva.
3. Bienestar multideterminado y despsiquiatrización
El bienestar no puede comprenderse únicamente desde una perspectiva individual o biomédica. La salud mental está influida por múltiples factores que interactúan entre sí: las oportunidades educativas, las condiciones económicas, las experiencias de violencia, la discriminación racial, las redes de apoyo y el acceso a servicios de salud.
SAM no responsabiliza a las juventudes de “estar bien” al margen de sus condiciones materiales de vida, ni reduce el sufrimiento a un problema exclusivamente individual. Valoramos la atención especializada cuando es necesaria, pero situamos la sostenibilidad del cuidado en los recursos y vínculos de la propia comunidad.