Salud mental sin estigma: Costa de Oaxaca.

El malestar emocional juvenil exige respuestas comunitarias y despsiquiatrizadas en Santa María Tonameca y Villa de Tututepec.

Metodología y Modelo · Septiembre 2024 · 5 min de lectura

El tamizaje inicial en bachilleratos de la Costa reveló que el 88% de las juventudes experimenta malestar emocional severo. Analizamos por qué el sufrimiento no es una falla individual sino una herida comunitaria que exige cuidado colectivo.

Los datos que interpelan: Diagnóstico territorial 2024

Entre mayo y agosto de 2024, el equipo del Proyecto SAM implementó una fase intensiva de diagnóstico participativo en planteles escolares y asambleas juveniles de Santa María Tonameca y Villa de Tututepec. La muestra alcanzó a más de 320 adolescentes y jóvenes de entre 12 y 22 años.

Los resultados arrojaron datos contundentes: el 88% de las y los participantes manifestó experimentar síntomas asociados a malestar emocional o depresión (tristeza recurrente, fatiga persistente, desesperanza), mientras que un 48% reconoció patrones de consumo riesgoso de alcohol, frecuentemente utilizado como un mecanismo de evasión ante situaciones de sobrecarga familiar o violencia comunitaria.

“No estamos locos ni enfermos; lo que nos pasa es que no tenemos con quién hablar de lo que cargamos todos los días.” — Testimonio juvenil, Tonameca.

Despatologizar el dolor: Más allá del modelo biomédico

Frente a una aproximación tradicional que clasifica a la persona joven como un paciente psiquiátrico aislado, el diagnóstico demostró que el sufrimiento psicológico en la Costa de Oaxaca no puede desvincularse de factores estructurales: la migración parental obligada por la precariedad económica, las altas expectativas de género sobre los varones para no mostrar vulnerabilidad, y la ausencia casi total de espacios recreativos y culturales gratuitos.

Por ello, el modelo SAM propone despsiquiatrizar la intervención: antes de recetar un fármaco o colocar una etiqueta clínica, es indispensable generar círculos seguros de escucha entre pares donde la palabra circule sin temor al castigo o la burla.

Círculos de palabra y pedagogía del afecto

La respuesta comunitaria no provino de clínicas distantes, sino de los propios bachilleratos. A través de dinámicas de arte, fotografía participativa y mapeo corporal, las juventudes identificaron en qué partes del cuerpo se aloja el cansancio y acordaron estrategias cotidianas para sostenerse:

  • Pactos de silencio activo: Espacios confidenciales donde hablar de duelos y rupturas familiares.
  • Reconocimiento de señales tempranas: Aprender a notar cuando un compañero se aísla o deja de asistir a clases.
  • Canalización con pertinencia cultural: Articulación entre promotores comunitarios y servicios de salud pública sin romper el vínculo comunitario.

Las redes comienzan con un encuentro.

Si compartes estos propósitos, conversemos sobre colaboración, conocimiento y acción comunitaria.